
Γsta es la primera cita de John y Rachel. John estΓ‘ ansioso por impresionarla, asΓ que la lleva a un restaurante francΓ©s costoso. Γl ordena una copa de vino para cada uno e intercambia unas palabras en francΓ©s con el mesero. El mesero lo felicita por su francΓ©s y regresa con el vino y el menΓΊ.
“Β‘Wow, estoy impresionada! ΒΏDΓ³nde aprendiste a hablar francΓ©s?” pregunta Rachel.
“Bueno, yo tomΓ© algunas clases en el Instituto de Lengua Francesa y despuΓ©s pasΓ© unas semanas en Francia. Pero eso fue hace unos aΓ±os y mi francΓ©s estΓ‘ un poco oxidado”, responde John sonrojΓ‘ndose. “Yo podrΓa ordenar para nosotros en francΓ©s, si quieres.”
“Β‘Eso serΓa genial! Yo nunca he estado en un restaurante francΓ©s con alguien que hablara con fluidez el idioma. Pide un plato de pollo para mΓ. No sΓ© mucho de comida francesa pero cualquier cosa en una salsa de crema serΓa genial”.
“EstΓ‘ bien”, dice John. “Hay un pollo en salsa de champiΓ±ones y crema de espΓ‘rragos que creo te va a gustar, y yo pedirΓ© las costillas de cordero.”
“Β‘Suena perfecto!”, dice Rachel cuando el camarero se acerca a la mesa para tomar su orden. John habla con el mesero en francΓ©s, que sonrΓe y asiente con la cabeza de manera educada. Unos diez minutos mΓ‘s tarde, Γ©l regresa con su orden. “ΒΏAlgo mΓ‘s que pueda hacer por ustedes?”, pregunta despuΓ©s de colocar los platos sobre la mesa.
John y Rachel miran sus platos y luego se miran entre sΓ.
John se ve avergonzado. “Supongo que mi francΓ©s estΓ‘ mΓ‘s que ‘un poco oxidado’.”






